De cómo descubrí una filosofía nueva: ¿Qué es “mindfulness”?

Mindfulness. Una palabra nueva, de esas que nos gustan tanto a los psico-locos. De esas palabras que parecen impronunciables y, como todo lo nuevo, de origen inglés. Los expertos de la lengua de Shakespeare podrían descubrir su significado, ya que contiene las palabras “mind” (mente), “full” (¿lleno?) y el sufijo “Ness” (no es el del Lago, es para formar sustantivos). Entonces, ¿mindfulness es tener la mente llena? No, para nada. Como bien muestra la caricatura, mindfulness es precisamente lo contrario de tener la mente llena.

¿Mente llena o conciencia de la realidad?

¿Mente llena o conciencia de la realidad?

El mindfulness puede entenderse como atención y conciencia plena, como presencia atenta y reflexiva a lo que sucede en el momento actual. Pretende que la persona se centre en el momento presente de un modo activo, procurando no interferir ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento. (Miguel Ángel Vallejo Pareja)

Entonces, como nos explica Vallejo en su artículo, el mindfulness puede usarse de forma terapéutica, tengamos o no algún trastorno psicopatológico. Está especialmente indicado para estados de ansiedad, trastornos obsesivos, depresión, adicciones… Pero también puede servir para el común de los mortales.

En este mundo tan conectado, en el que continuamente nos “evadimos” del mundo físico y buscamos pequeños escapes a nuestras preocupaciones, nos olvidamos de vivir las experiencias del presente. Ésta es, precisamente, la filosofía mindfulness: una nueva filosofía, una mirada nueva hacia el mundo que nos rodea, sin prejuicios (como lo haría un niño), viviendo y participando activamente de la experiencia de los sentidos y olvidando (o teniendo en menor consideración) los propios pensamientos.

No confundir mindfulness con hedonismo, que busca el placer inmediato (un ejemplo: nuestra sociedad de consumo). Esta revolucionaria filosofía tiene tintes de filosofías orientales, como el budismo, sin embargo, el budismo es más radical  en este sentido y rechaza la experiencia del placer para alcanzar el Nirvana.

¿Qué es un pensamiento? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? Es una “secreción” de nuestra mente, es todo. Nuestra mente crea pensamientos continuamente, está hecha para pensar (sí, todo el mundo piensa). ¿Sobre qué? Sobre sí mismos, los demás, las cosas… crea irrealidades en ese mundo virtual que llamamos pensamientos/imaginación.

El presente es lo único real

El presente es lo único real

Podemos afirmar que el momento presente es lo único real, aquello que percibimos con nuestros sentidos e “interpretamos” como realidad. El pasado y el futuro son creaciones de nuestra mente. El pasado es el recuerdo que “reconstruimos” y el futuro es la ilusión que “imaginamos”. Por tanto, si tanto pasado como futuro son construcciones de nuestra mente, no son realidades absolutas, entonces ¿por qué sufrir por ellas?

Hace poco, en una charla sobre “mindfulness” aplicado a las adicciones, el ponente ponía un buen ejemplo de cómo los pensamientos afectan directamente a nuestra conducta. El ejemplo era el siguiente: “Imaginen que entra en esta sala un personaje con una pistola (un peligro objetivo) y que a continuación se marcha. Unos minutos más tarde, se escucha un disparo. El público estaría más inquieto ante este hecho. ¿Quién se atrevería a salir? Seguramente nadie. Pongamos por caso que en la sala hubiera un perro. El animal experimentaría el mismo temor, quizá no tanto hacia la pistola, como ante el disparo. La diferencia entre el animal y nosotros es que después del disparo, el animal se calmaría, porque vive la experiencia presente. Los humanos tendríamos mil ideas rondando nuestra cabeza: ¿seguirá allí? ¿Estoy a salvo?”

Palabras relacionadas con mindfulness

Palabras relacionadas con mindfulness

Os propongo un ejercicio para comenzar a experimentar el mindfulness. Se trata de un ejercicio de atención y concentración en la propia experiencia:

Con los ojos abiertos, aunque mejor con los ojos cerrados, nos concentramos en la respiración y en un punto del cuerpo (para empezar puede ser la propia nariz). Nos centramos en las sensaciones del aire entrando y saliendo de nuestra nariz y nos olvidamos del resto del cuerpo. Podemos notar las sensaciones que sentimos al estar sentados: los pies en contacto con el suelo, la espalda apoyada en el respaldo de la silla, la postura de nuestro cuerpo en general… La idea con este ejercicio es concentrarse en las sensaciones del cuerpo y no pensar. Cada vez que tengamos un pensamiento y nos distraigamos de nuestro punto de concentración, volvemos a concentrarnos de manera amable, sin reproches. Es normal distraerse y pensar en otras cosas, nuestra mente vuela libre. Lo importante es volver cuantas veces hagan falta a la concentración, a la respiración. De esta forma lo que estamos haciendo es aumentar la conciencia sobre el cuerpo.

¿Cómo te has sentido? ¿Te ves capaz de aplicar el mindfulness a tu vida diaria?

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16 comentarios el “De cómo descubrí una filosofía nueva: ¿Qué es “mindfulness”?

  1. Estupenda exposición Iván. Y con mucho que reflexionar. Tengo que volver a leerme el artículo y reflexionar sobre mucho de lo que aquí expones.

  2. Lia dice:

    Mañana lo leo con la calma. Hoy toy saturaaa, pero tiene muy buena pinta!!!!

  3. que bien lo explicas todo Iván , que fácil lo haces todo

  4. martalou2 dice:

    Muy buena exposición Iván…nunca había oido hablar del termino “mindfullness” y creo que lo has explicado muy claramente…Gracias por compartirlo

  5. Enhorabuena, la verdad es que es un tema muy interesante y lo has desarrollado muy bien.
    Has hecho bien en separarlo claramente del hedonismo, ya que al decir que debemos vivir el presente, mucha gente los confundirá. El mindfulness sin embargo, digamos que viene a ser un “no te preocupes tanto por lo que pasó y lo que pasará, porque mientras tanto el tiempo pasa, y tu vida también”. Sin embargo, aunque creo que sí tiene potencial y que es aplicable a algunos casos, me parece bastante utópico. No sé si esta filosofía de vida se supone que tendría que llevarse a cabo en todos los aspectos de nuestras vidas, porque es algo imposible en esta sociedad: debes preocuparte desde bien pequeño por el futuro (tienes que estudiar para poder trabajar, y que trabajar para poder vivir); cuando te castigan, debes pensar en lo que has hecho, se supone que para no volver a hacerlo (esto creo que lo veo bien); debes sufrir para poder aprender (en el futuro); y así un montón… Obviamente como ya he dicho, sí que sería aplicable a algunos aspectos concretos, como aprender a no estancarnos en el pasado, o a hacer planes de manera continua olvidándonos del presente. Lo que quiero decir es que es imposible olvidarse del pasado y no pensar en lo que vendrá, entre otras cosas porque somos lo que somos debido a nuestro pasado (otra cosa es luego cómo lo recordemos), y nuestra forma de actuar viene condicionada casi totalmente por sus consecuencias: hacemos X para obtener Y, o hacemos X para que no pase Y.
    En resumen, creo que mindfulness sería aplicable en una versión “light”, ya que ni siquiera puedo imaginar cómo podría ser la vida de alguien que no piensa en el pasado ni en el futuro (no sé si es posible siquiera, puede que porque en nuestra sociedad no se vive así).

    • Iván Arias dice:

      Uff muy buen comentario Luis. Gracias por tu aportación. Por partes:
      – La filosofía o el modo “mindfulness” tiene su origen en la tradición oriental, véase budismo y demás, en la que por ejemplo afirman que si la vida es dolor y sufrimiento por culpa del deseo, suspendamos el mismo y llevamos una vida ordenada según unos principios de meditación, respeto, oración, etc.
      – Tiene aplicación en Psicología para trastornos psicopatológicos que cursan con obsesiones y distorsiones del pensamiento, de tal forma que complementa otro tipo de terapias más cognitivas o cognitivo-conductuales. ¿Cómo le decimos a alguien que tiene obsesión con estar sano que no se obsesione tanto? Una idea no sana otra.
      – NO se trata de NO pensar, sino en tratar los pensamientos como creaciones de nuestra mente y NO como verdades y realidades absolutas. Lo que YO pienso es diferente a lo que tú pienses. Si lo pensamos mucha gente, lo validamos como VERDAD. La realidad es lo que perciben mis sentidos e interpreta mi psique, la validación de esa realidad como verdad viene por contraste con los otros.
      Por tanto y para terminar, MINDFULNESS busca que vivas más el día a día, que seas más CONSCIENTE de las sensaciones de tu cuerpo y de tu entorno y que le des una menor importancia a las ideas y pensamientos de presente o futuro.
      Claro que es difícil. Es romper un esquema socioconstruido. Como todo, es cuestión de ponerle ganas y práctica.

      • Sí, esa es la filosofía oriental. Yo lo que me pregunto es ¿cuán viable es llevarla acabo en la vida de una persona perteneciente a la sociedad occidental? Porque mientras que para los orientales el deseo debe ser eliminado para eliminar también el dolor, en el occidente justificamos el dolor con la propia existencia de la vida, diciendo que uno es inherente a otro, y que de hecho es lo que le da “gracia” al vivir, y también es lo que nos enseña y nos hace madurar. (Me imagino que en la filosofía oriental el madurar es imposible, digamos que la personalidad se mantiene “estática” a lo largo del tiempo, es como vivir sin vivir -visto desde el punto de vista occidental-).

        Entiendo la aplicación en esos casos, aunque siga siendo complicada de llevar a cabo, quizá también sea eficaz (no soy psicólogo, por lo que no puedo hablar de sus resultados).

        Pero lo que yo siento no deja de tener la raíz en el cerebro, así que no tiene por qué ser algo real tampoco. Igual que yo pienso algo, tú piensas otra cosa, sí; pero igual que yo tengo calor, tú puedes tener frío. ¿Por qué es más verdad porque la mayoría de la gente piense así? Es algo que no entiendo, y que probablemente nunca entenderé. Hoy en día quizá la mayor parte de la población mundial no se preocupe por el medio ambiente. ¿Eso quiere decir que es VERDAD que no debemos preocuparnos por él? Quizá lo he entendido yo mal…

        Pero bueno, todo eso más filosófico que psicológico; con respecto a lo último que has dicho, ¿por qué darle más importancia al presente? Al fin y al cabo, es el tiempo que menos existe: un momento. El pasado perdura para siempre, y el futuro siempre está por venir… Creo que vivir una vida consiste en algo más que vivir día a día. Obviamente no vivir PARA vivir mañana, pero no olvidarnos tampoco de que lo que hagamos, supondrá algo el día de mañana, o incluso dentro de un minuto. Tampoco olvidarnos de lo que hemos hecho, no para sentirnos frustrados por no cambiar nuestros errores, sino para aprender a no cometerlos otra vez. Por último, creo que tampoco me ha quedado muy claro (no es que lo hayas explicado mal tú, es que yo doy mil vueltas a todo, como has podido comprobar…) ¿por qué es más importante una sensación que una idea? No dejan de ser producto de nuestro cerebro, y ambos tienen la misma consistencia temporal: momentánea.

        Creo que eso es todo… Por ahora jajaja. Siento que haya sido tan largo, tan filosófico, y tan poco psicológico… Pero creo que más que de psicología, el minfuness va sobre una filosofía de vida, como bien dices en su título.

      • Iván Arias dice:

        Vayamos por partes.
        – El mindfulness tiene su origen en el pensamiento de oriente. No quiere decir que no pueda aplicarse en occidente. No se trata de eliminar el dolor en nuestras vidas. Como dice la frase: “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Eso es lo que busca el mindfulness: ser capaz de vivir día a día sin obsesionarnos con el mañana o el ayer, porque escapan a nuestro control. Lo que ha pasado, ha pasado. Lo que vendrá, ya llegará. No por preocuparte más vas a cambiarlo.
        – Hay que diferenciar sensación de percepción. Sensación es aquello que siento por los sentidos (veo, oigo, gusto…) La percepción es la elaboración consciente de una sensación. A igual temperatura, yo puedo percibir calor y tú frío. ¿Vivimos en mundos diferentes? Si algo tan “objetivo” como la temperatura da lugar a tal controversia, en el caso de ideas y opiniones es aun mayor. Pensar es un proceso mental, opera en un mundo virtual llamado mente.La realidad no es ese algo estático que yo percibo, sino algo que percibimos juntos y lo llamamos realidad.
        – Se trata de vivir cada día. El pasado ha sido presente y el futuro también lo será. El presente es el único momento que podemos controlar.
        Al final el mindfulness podría resumirse en: “Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Si no lo tiene, ¿por qué te preocupas?”.
        Gracias por tu aportación y siento la tardanza. Un saludo

  6. Lia dice:

    Muy bueno y mas aun el debate generado, esto es la filosofía “Colectivo Oportunidad” que podemos promover para que llegue a alcanzar al mindfullness.
    Estoy de acuerdo en que es todos los aspectos de la vida no se puede hacer un reseteo, pero quedarte y embadurnarte con alguna “mierda” que te haya caído una y otra vez es de lo peor que podemos hacer y creo que esta teoría nos puede ayudar a no hacerlo, a superar miedos a salir de ese estado de “confort” que realmente no nos gusta y sobre todo a controlar lo que te afecta sin que te suponga una barrera para pasar página.
    Me ha encanatado Iván!!! CUANTO APRENDO DE LOS “PSICOLOCOS”

  7. Iván eres la leche, tengo claro que cada semana nos sorprenderás más. Qué facilidad de palabra, qué modo tan agradable de hacernos llegar tus ideas, tus conocimientos y tus ilusiones. Muchas gracias a ti y a Luis Sánchez que nos ha aportado nueva perspectiva del concepto MINDFULNESS.
    He de confesaros que a mi la primera imagen que me ha llegado a la mente tras leer la “palabrita” ha sido un plato lleno de cupcakes.

    • Iván Arias dice:

      Gracias Lara! La verdad que Luis Sánchez da vidilla con preguntas que a veces me cuesta responder. A mí la primera vez que me hablaron del mindfulness me imaginé un círculo vacío. Un saludo

  8. […] Ser solidario es ayudar a los demás, no sólo porque esté marcada una fecha en rojo en el calendario, sino porque es justo hacerlo todo el año. No os preocupéis mucho por el futuro (recordad el “mindfulness”). […]

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