Un cristal a través del cual mirar el mundo – De la percepción de la realidad

Ya es martes. Como cada semana, me toca ilustraros algún pequeño concepto de esos que, con nombres raros, usamos los psicolocos. Últimamente me siento…como si el mundo fuera a caerse encima de mí, como si estuviera cansado y con una relativa apatía…percibo, con cierto desánimo, que la realidad tiene un color ocre, como si lo viera desde un cristal sucio.

El paisaje es evocador, pero el cristal está sucio. Se puede ver, de vez en cuando, claro, pero no es lo mismo que ven lo demás. Hay manchas atravesadas que no dejan distinguir las aves, ciertos brillos, el río. Me muevo de un lado al otro y no logro la plenitud. Sé que todo está ahí, pero, simplemente, no puedo verlo. No es un cristal que esté incrustado en una pared, que esté incrustado en mi nariz o en mis ojos: es un cristal que llevo dentro de mí, no manipulable, extremadamente difícil de limpiar o quitar. Dondequiera que voy es la misma esclavitud, que comienza en mis ojos y parece no terminar más. He usado todo tipo de medicamentos, pero éstos no encuentran la enfermedad en ninguna parte de mi cuerpo. Al parecer, según los entendedores, debo comenzar por usar mis ojos, por querer abrirlos… pero dicen que, tal vez, cuando lo logre, ya no habrá paisaje.

Leonardo Rothe Carrasco (Caracas, Venezuela)

Con esta metáfora del cristal “sucio” quiero proponeros una reflexión:

¿Somos capaces de “ver” la realidad ante nuestros ojos? ¿Existe una única realidad?

La realidad no existe tal y como lo percibimos. Existe un mundo físico lleno de estímulos. Nosotros somos capaces de captarlos a través de nuestros sentidos y transformarlos en nuestra realidad. A este proceso lo llamamos percepción. Así que el mundo no es ni blanco ni negro, sino lleno de colores.

Distintas realidades a partir de un mismo estímulo

Distintas realidades a partir de un mismo estímulo

Por ejemplo, en el mundo físico, nuestros ojos ven la luz que refleja un objeto con cierta longitud de onda y podemos decir que “es rojo”.

¿Qué pasa con las personas? ¿Percibimos a todas por igual?

La percepción social es el proceso por el que llegamos a conocer y pensar a otras personas, sus características, cualidades y estados internos. Al igual que la percepción de objetos físicos, la percepción social es:

  • Activa

Requiere de la atención consciente de la persona.

  • Selectiva

Seleccionamos unos pocos estímulos de los existentes a nuestro alrededor, según nuestros intereses, creencias…

  • Inferencial

A partir de un estímulo, predecimos, sacamos conclusiones.

  • Estructurante

 Lo que captamos con los sentidos lo categorizamos en grupos…cuestión de orden.

  • Estable

Tendemos a percibir la realidad como estable, de manera que una percepción puede mantenerse estable mucho tiempo. De ese modo, el mundo nos parece menos caótico.

A diferencia de la percepción de objetos, la percepción social se caracteriza porque:

  • Las personas somos agentes causales. Tenemos intenciones, de ahí la importancia de conocer las verdaderas intenciones de alguien.
  • Las otras personas son semejantes a nosotros. Esta cercanía nos permite inferir rápidamente estados de ánimo o experiencias vitales similares.
  • La percepción se da en interacciones recíprocas. Es decir, a la vez que yo percibo a alguien, ese alguien me percibe a mí, de modo que adapta su comportamiento a lo que yo espero de él/ella y vuelve a empezar el proceso.

¿Y por qué es tan importante hacernos una impresión de alguien? Ahora que sabemos que la realidad es cambiante y depende del “cristal sucio” con el que se mire, deberíamos tenerlo en cuenta a la hora de ocasiones tan importantes como, por ejemplo, una entrevista de trabajo.

Cristal "sucio" lleno de colores

Cristal “sucio” lleno de colores

No todo lo que reluce es oro. Por mucho que nos esforcemos en mejorar nuestra primera impresión -digo la primera, porque la teoría que es más fácil dar una buena primera impresión que intentar enmendar una mala impresión-  existen errores de percepción que cometemos de forma sistemática y a los que denominamos sesgos perceptivos:

  • Sesgo de la visión retrospectiva o la tendencia a exagerar, después de conocer el resultado, la capacidad de preveer la forma en que algo sucede. Es el típico o la típica persona que dice “eso ya lo sabía yo” o el común y odiado “te lo dije”.
  • Sesgo de la perseverancia en la creencia o la persistencia de creer en algo aunque te hayan demostrado que no es cierto, pero subsiste un porqué la creencia pudiera ser cierta. Es una de los sesgos que explica los prejuicios. Es muy difícil desmontar una creencia que está más o menos arraigada. Para ello debemos intentar ser lo más objetivos posible e intentar argumentar en nuestra contra, buscando razones al porqué podemos estar equivocados.
  • Sesgo de la confianza excesiva o la tendencia a sobreestimar nuestros juicios y creencias. Nos creemos que lo sabemos todo y acertamos siempre. Va muy en la línea de los que dicen “ya lo sé”.
  • Sesgo de confirmación o la tendencia a buscar información que confirme nuestras creencias. Este es muy típico en los prejuicios. Tenemos enquistado una creencia, como por ejemplo que “los gitanos son vagos”. Buscaremos situaciones que propicien la confirmación de esa creencia. No nos fijaremos en los gitanos que tienen su trabajo, los obviaremos, incluso diremos que son la excepción que confirma la norma…
  • Sesgo de la memoria adaptativa. Como ya hablaba en otro post, la memoria se “construye” en el momento del recuerdo. Pues bien, los recuerdos son una composición de fragmentos y tendemos a rellenar los huecos con “lo que nos interesa”. De ahí que en un conflicto entre personas todos sean buenos y nadie haya roto un plato.
  • Correlación ilusoria o la tendencia a percibir una relación causa-efecto en 2 hechos relacionados por azar. Está ligado a la superstición. Me pregunto cuántos de vosotros habréis comido las 12 uvas de la suerte…
  • Falacia de tasa base o la tendencia a ignorar o a subestimar la información que describe la mayoría de los casos por un caso concreto. Es muy típico que todos conozcamos a alguien que ha comprado un coche X y le ha salido malísimo. Ya puede haber una estadística que diga que la marca X es muy buena que el hecho concreto pesará más a la hora de comprar un coche.
  • Heurístico de disponibilidad o la tendencia a creer que un hecho es más probable porque está más reciente en la memoria. Es el típico caso de una madre que le dice a su hijo que tenga cuidado al coger el avión porque ha visto recientemente en la televisión que hay muchos accidentes.

Ahora que nos hemos dado cuenta de las múltiples realidades que viajan por el mundo, os invito a reflexionar acerca de vuestros cristales, cristales sucios. Espero que, como en el relato, entendáis que hay que abrir los ojos para no ver el paisaje.

Gracias por leerme y hasta la próxima semana

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Un comentario el “Un cristal a través del cual mirar el mundo – De la percepción de la realidad

  1. una preguntina: qué es peor repetir alguno o caer en la tentación de todos?

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