Cuestión de educación

                   Creo que ya es hora de que os hable un poco de mi profesión: la educación ambiental.

              Muchas veces intento aprovechar los deberes que me ponen los profesores para después hacer algún post (si hijos/as sí, tengo deberes porque como algunos sabéis he vuelto al instituto… y si, jeje, también tengo recreo, exámenes parciales, finales, aquello de la evaluación continua que yo creía ya tan lejano en el tiempo…, nunca se sabe en lo que una puede acabar).

                En esta ocasión el profesor de inglés nos ha propuesto hacer un “Speech” de 5 minutinos sobre un tema que nos interese y…¡cómo no! yo he elegido la educación ambiental.

                Es mi gran pasión y creo, sin falta de presumir, que tengo gran vocación, con esto no digo que lo haga ni  bien ni mal, sino sólo que es lo que realmente me gusta. También os confieso que sin esta vocación no sería posible resistir mucho tiempo en este oficio, porque está mal pagado, apenas se tiene claro de qué va y por supuesto es de las profesiones que más se han visto tocadas con los recortes. Ya sabéis, es que el medio ambiente…¡¡no es importante!! Y si le unimos la educación….¡¡pues para que os voy a contar!!

                Cuando empecé  allá por el año 2004, todo el mundo de mi entorno me preguntaba: “¿Educación ambiental? ¿Qué hacéis, manualidades? ¿Qué llevas a la gente a pasear al monte? ¿Qué hacéis gymkanas?” Pues si gente, hacemos eso y muuuuuchoooo más.

 Podríamos definir la educación ambiental como aquel tipo de educación que trata de enseñar como son los procesos medio ambientales, cómo se autorregula la naturaleza y como nosotros, seres humanos, influimos (para bien o para mal, casi siempre para esto último), sobre estos procesos, porque nuestros comportamientos afectan siempre, de una manera u otra sobre los ecosistemas. Por supuesto añadido a lo anterior la educación ambiental trata de dar con las soluciones más viables para poder minimizar los daños que hacemos o al menos para poder paliarlos en parte. Sigue leyendo

¿¿EDUCACIÓN AMBIENTAL O CUENTO CHINO??

cuento chinoTras casi un año medio en el paro y luchando continuamente por conseguir algún pequeño chollo de educadora ambiental, tengo la cabeza como un bombo y el corazón siempre acelerado de puro enfado.

La educación ambiental, mi vocación, lo que me gusta hacer, para todos/as aquellos/as que no sepáis, es un PROCESO EDUCATIVO, cuyos objetivos pueden ser variados: la conservación, la divulgación, la sostenibilidad, etc. pero siempre, repito siempre, con unas bases didácticas, que ha de ser planificadas igual que el profesorado de los centros escolares hace para su curso escolar.

Por supuesto que debe ser entretenida, por supuesto que se puede hacer en momentos de tiempo libre, pero con unos objetivos planificados y una programación bien definida, porque lo que queremos lograr es que las personas cambien, varíen su modo de actuar y de ver su entorno, que lo entiendan y comprendan para poder cuidarlo.

Hasta aquí parece claro….

Pero… ¿qué pasa cuando en vez de entender esto se piensa que es puro ocio?

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